Más tarde o más temprano tendré que acabar con estas chapas musicales que pongo aquí cada semana. No sabía cuando iba a acabar esta lista, pero ya tengo fecha marcada en el calendario. Coincidirá el número 1 de por acá con mi cumpleaños; casi nada. Y mientras en el 3 tengo al gran Rosendo Mercado, un rockero único, inimitable, increíble y espectacular.

Hay que remontarse a 1975 para encontrar los primeros ramalazos musicales de Rosendo. El dictador ha muerto y es entonces cuando se inicia una etapa destinada a marcar huella tanto en lo cultural como en lo musical. Y uno de esos jóvenes dispuestos a comerse el mundo y cambiar las cosas es Rosendo, un imberbe joven de Caranbanchel que acaba de hacer la mili por imposición. Así da sus primeros pasos con su colega José Carlos Molina, formando el grupo Ñu. Beben de grandes grupos del momento como Cream o Black Sabbath.

Esta experioencia acaba como el rosario de la aurora y Rosendo se va, para montar el primer gran grupo de rock de la historia en España; Leño. Por fin la música se abre paso en España, las letras ganan la partida a la censura. En los inicios había que romper con todo, dar vueltas, girar, cambiar, transgredir, provocar y todo con un espíritu que hoy día, en Rosendo, sigue intacto. Prejuicios y tabúes se fueron pulverizando, empezaban a aparecer palabras como "puta" en las canciones. Lo más difícil estaba hecho, poco a poco la gente dejaba atrás el prólogo franquista; ahora lo importante era sentirse un Chuck Berry, Elvis, Ozzy Osbourne; y hacérselo ver a la gente.

Y ahí estaba Rosendo, el padre del rock urbano, el inventor de bandas sonoras de barrio, para decir que los tiempos han cambiado y que un chaval de Carabanchel es algo más que un sinvergüenza. Empezando desde antros de mala muerte, se va abriendo paso, primero con Leño y después en solitario. Empieza a sonar por Madrid, ¿quién es ese Rosendo? la gente empieza a hablar de él. Traspasa fronteras, es resto del país le conoce, sus compañeros de profesión empiezan a verle como alguien increíblemente real. Empiezan la infinidad de colaboraciones con artistas de todo tipo, las giras interminables en furgonetas y caravanas. Los festivales, la cercanía de la gente, hace sentir a Rosendo vivo, muy vivo. Nunca ha sido cantante de unas grandes ventas, pero tiene algo que ha hecho que todo el que le escuche no le abandone.

Estandarte de un tipo de rock urbano y visceral, enérgico y callejero, honesto y sin trampa ni cartón, a él le deben la vida muchísmos grupos musicales que no tenían como meter la cabeza en este mundo. Siempre dispuesto a ayudar, a hacer cumplir sueños, a cantar contigo; raro es el grupo que no ha cantado algo a duo con Rosendo; raro es el grupo que no dio sus primeros pasos con él. Extremoduro, Barricada, Porretas, Platero, Joaquín Sabina, Calamaro, Luz Casal, todos han cantado con él, y todos se han quedado con ganas de hacerlo más a menudo, porque es un icono, alguién que difícilmente volverá a repetirse. En un tiempo movido todo por el dinero e intereses discográficos, Rosendo siempre ha sido fiel a su estilo, al ayuda al prójimo y celebra su éxito como tuyo propio.

Padre de verdaderos himnos musicales como "Maneras de vivir", "Agradecido", "Flojo de pantalón" y un etcétera, siempre ha sido fiel a su estilo y ha seguido ofreciendo lo que gusta y mejor sabe dar, al margen de posturitas y modas pasajeras. Y ya son muchos años contra viento y marea, y ahí sigue con su gran directo en el que disfrutas de una verdadera leyenda del rock, imperturbable a sus 52 años, con su eterna melena, su inconfundible camiseta blanca y su característica forma de guitarrear. Como siemre dice en sus conciertos "Esta canción la dedico a todos los borrachos de esta ciudad, y a los que hemos venido de fuera". Es uno más, y eso ha hecho que sea uno de los artistas más queridos tanto por crítica como por público. Un tío de Carabanchel, un grande; Rosendo sin más.